Moog, Korg y Behringer, ¿cuánto cuesta realmente tu sintetizador?

Gearnews ha publicado recientemente un artículo tratando de desentrañar una de las preguntas más habituales entre los aficionados a los sintetizadores. Un ámbito en el que podemos encontrar dos sintetizadores que recrean el mítico ARP 2600, pero uno cuesta €3.999… y el otro €599.

“¿Está justificado que las marcas premium de sintetizadores tengan precios tan elevados? ¿O está siendo copiada la creatividad de los diseñadores y fabricantes míticos, y arrojada al mercado a precios más bajos? ¿Quién está timando a quién?”, se pregunta Robin Vincent en el artículo. En el mercado actual, podríamos decir que hay dos concepciones que se enfrentan: por un lado, la cuestión de si una compañía tiene derecho a recuperar ideas (ajenas) del pasado, y venderlas a un precio que parece devaluar la reputación de los propios sintetizadores recreados. En el otro, si una compañía tiene derecho a decidir el precio de sus productos basándose en lo que creen que la gente pagará, independientemente del coste de los componentes. Cabe destacar que esto sucede en un mercado en el que, de todas formas, muchos consideran que los sintetizadores vintage tienen un precio desmesurado.

Podemos considerar las posiciones que algunas de las marcas más conocidas habían tenido hasta ahora en el mercado. Moog sería algo así como una marca aspiracional, que fabrica los sintetizadores que, en muchos casos, no nos podríamos permitir. Roland fabrica instrumentos en general más económicos, aunque con respecto a sus sintetizadores no terminan de ser lo que alguna gente espera —sobre todo en relación a las nuevas versiones de sus míticos sintetizadores y cajas de ritmos analógicas—. Korg ha sido una de las compañías con más protagonismo en el renacimiento de los sintetizadores analógicos a lo largo de la última década, incluyendo los “sintetizadores para el pueblo“, los famosos Volca. Compañías como Roland y Korg lanzan productos más o menos similares a los de compañías boutique como Moog y Sequential, pero gracias a automatización, eficiencia y escala pueden ofrecerlos a un precio más razonable.

Korg

En este contexto, aparece Behringer, cuyo mission statement sería algo así como “llenar el mundo de réplicas baratas de todos los sintes que siempre quisiste”. Su aparición ha generado situaciones como la que hemos presenciado este año. A principios de 2020, Korg relanzó el legendario ARP 2600. Se trataba de una edición limitada de 500 unidades, vendidas por €3.999. Posteriormente, apareció Behringer con su clon del mismo sintetizador, que puede ser tuyo por €599, y del que habrá stock para satisfacer a todos los interesados.

Obviamente, tenemos también el precedente del “Boog”: el Moog Model D tiene un precio 10 veces superior al del Behringer Model D. En el caso de Behringer, aunque está basado en los mismos componentes, se trata de versiones SMD y circuitos miniaturizados, algo que para los puristas del sonido analógicos significa que “los electrones no recorren los mismos caminos que los electrones en la versión auténtica”. Sin embargo, como apunta Vincent, “las diferencias en el hardware solo pueden justificar una parte de la diferencia de precio”.

Dejando a Behringer a un lado, los precios de los Prophet-6 y Prophet-8 de Sequential parecen un poco inflados incluso comparándolos con otros sintetizadores en la misma categoría. La teoría no es solamente que el precio se decide a partir de lo que creen que la gente pagaría por ellos; manteniendo los precios altos, Sequential es capaz de construir un producto premium de la gama más alta, sin comprometer la calidad de los componentes. Como modelo de negocio, seguramente tenga sentido para Sequential, pero, ¿realmente está justificado el precio?

Behringer ha afirmado en muchas ocasiones que decide el precio en función del coste de fabricación, más un pequeño margen de beneficio. Si el resultado es que un 2600 vale €599, ¿cuál es exactamente el coste de los componentes de un Korg ARP 2600, y cuánto creen que la gente estaría dispuesta a pagar? En un comunicado en respuesta al artículo de Gearnews, Behringer ha afirmado que “existe el malentendido de que construir un clon no tiene ningún coste de I+D. No podría estar más alejado de la verdad”. De acuerdo con la compañía, rediseñar un instrumento de hace 40 años es más complicado que diseñar un sinte nuevo, ya que muchos componentes ya no están disponibles y recrearlos requiere grandes inversiones. Además, el firmware tiene que ser creado desde cero, ya que nadie utilizaría microcontroladores tan antiguos.

Otro típico argumento de Behringer es que no invierten en marketing y publicidad. Mientras que su equipo de redes sociales editará un par de vídeos de demostración, marcas como Moog producen contenidos más largos y con estética cinematográfica, empleando músicos y productores profesionales, así como catálogos lujosos y anuncios a doble página en las revistas del ámbito.

Behringer ha confirmado también el comentario de Vincent sobre si, en esencia, todos los sintetizadores son fabricados realmente en China. “Hoy en día, el 90% de los componentes electrónicos vienen del sudeste asiático y sobre todo China, sin importar que en el producto digan que está “fabricado en Estados Unidos”. Los proveedores de sus componentes son exactamente los mismos independientemente de la marca”, afirman.

Al final del día, esto no significa necesariamente que Behringer sea la compañía más honesta, y al final en la creación de sintetizadores y cajas de ritmos hay muchos otros factores. Vincent critica que “no parece preocuparles mucho el diseño o la ergonomía o el diseño de sus instrumentos. Según el experto, “la motivación es proporcionar un sonido fabuloso al precio más barato posible. Otros fabricantes quizás invierten más tiempo y esfuerzo desarrollando interfaces, examinando el tacto y confeccionando un verdadero instrumento, y eso es lo que hace que los productos tengan más valor — probablemente, de forma merecida”.

Sea como sea, es una conversación que ha copado muchas líneas en los foros de aficionados a los sintetizadores, y la realidad es que aunque los aficionados pueden tener instrumentos que suenan prácticamente idénticos a los originales a una fracción del precio, siguen existiendo otros que son objeto de deseo.

Esta es la respuesta integra de Behringer en el grupo de Facebook Keys and Drums Behringer Music Tribe:

“We like to thank Robin Vincent and Gearnews for this article and for addressing a sensitive but important topic that requires transparency and education. We hope that this will spark off an open, constructive and respectful discussion.

First of all there is some confusion when it comes to cost, price and value. The cost of a product is the amount you spend to manufacture it, the price is the financial reward for delivering the product and value is what the customer believes the product is worth to him/her.

Today, electronic components come to 90% or more from Southeast Asia and predominantly China, no matter if the product says “made in the US” etc. Suppliers for these components are mostly exactly same regardless for any synth brand, such as Analog Devices, Samsung, Taiwan Alpha, etc.

When it comes to manufacturing, even a US$ 8,000 synth is made by automated SMT machines and the “hand assembly” is limited to board level. We have gone much further and heavily invested in overall automation and robotics to improve quality and lower cost – established processes that come from the automotive industry.

There is a persistent myth that we use “lower grade” components, when in fact we use the highest quality components available. You can easily understand that the cost of product returns or field service largely outweighs any marginal cost savings one would achieve by using lower grade components.

All our efforts go into relentless and consistent quality improvements such as our new industry 4.0 factory in Malaysia or the huge investments in Siemens systems that are used to design and produce high end cars and airplanes.

What further distinguishes us is that we buy components directly from manufacturers and in such huge quantities, that we only pay a fraction for the very same components. Anyone familiar with electronics will understand the true cost of electronic components and it’s associated economy of scale.

There is also a misconception that building a clone would not involve any R&D cost. Nothing could be further from the truth; in fact it’s a magnitude more difficult to re-engineer a 40 year old design than design a new synth. Many components are no longer available and need to be recreated which requires heavy investments. The complete digital and firmware part has to be redesigned from scratch as no one would be using 40 year old microcontrollers.

Any clone requires new mechanical and PCB designs as well as extensive manufacturing and compliance testing.

Then comes the after sale cost. We are offering a 3-year warranty program which exceeds the one of all other synth competitor. We can comfortably provide this warranty because we use high quality components and automated processes which dramatically reduce failure rates. Are we perfect? Absolutely not, but we make every effort to relentlessly improve every day.

Our philosophy is fundamentally different as we focus on offering the highest possible quality at the lowest possible price to allow every musician to own an instrument and fulfill his/her musical dreams. This has been Uli’s philosophy for 30 years and it will never change.

How do we achieve such low prices? We relentlessly focus on efficiency through in-house and automated manufacturing, high buying power for components, no marketing cost and most importantly a “bottom up” calculation where we only charge customers what it actually costs to make the product, instead of what the customer would be willing to pay for. Hence, you will never see a synth from us costing US$ 4,000 when the actual cost is 300 to make it, while spending huge money on marketing and justifying the high price.

All out products only include a small profits which get 100% reinvested for the benefit to deliver new products for our customers. We fundamentally believe that all our assets are owned by the customers and not by shareholders.

In only 4 years you have made us the world’s number one synth manufacturer and for that we’re immensely grateful and humbled.

Uli’s philosophy to empower musicians who don’t have deep pockets will never change. It’s who we are and why we exist.”

Y tú, ¿qué opinas al respecto?

Fuente: Moog, Korg and Behringer: What is your synth worth?.

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